viernes, 7 de septiembre de 2012

El otro Arrecife de Coral...



se encuentra en el Real Jardín Botánico de Madrid, escondido como tesoro marino en el fondo del casco histórico de la ciudad, ajeno al bullicio y la locura de los hombres. Por sus callejones de flores, como ocurre en los laberintos de la barrera de coral, discurren -pero fuera del agua, la vida diversa, ingrávida y fascinante; los colores imposibles y las formas caprichosas; la misma respiración cadente y silenciosa; los sonidos propios y apacibles, casi un susurro misterioso. El frescor de la humedad se sustituye aquí por la caricia del viento. Dos mundos paralelos, el del oceáno profundo y el de los jardines secretos. Dos mundos de ensueño para quien tiene la llave sensible que abre sus mágicas puertas.
Marta Menoyo Urquiza











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